martes, 22 de diciembre de 2009

Cuernavaca y su nueva faceta más violenta


Empezando 2009 nos enteramos de la detención de Santiago Meza López, finísimo personaje que se autodenominó “El Pozolero del Teo” en Tijuana, Baja California Norte y cuya principal misión en la vida fue deshacer (literal) en sosa cáustica a por lo menos 300 personas, como parte de la guerra de cárteles en México.

¿Buen comienzo de año? Lo mejor venía para el final, que en este caso lamentablemente todavía falta por ser el definitivo. 2009 fue y es el año de una crisis económica, de una pandemia a veces dudosa de influenza, de un Juanito muy de fabula y Teatro Blanquita y bueno ¿qué me dicen de la no menos triste muerte de Michael Jackson y de la aprobación del matrimonio gay?

Si bien antes podíamos admirarnos de la desgracia ajena ya no será más necesario. Hoy en día la Ciudad de la Eterna Primavera brilla a nivel internacional por sus tiroteos, explosiones de granadas, narcoposadas con música de acordeón en vivo, seudo tratos entre el hampa y el gobierno y bueno hasta una mini pista de hielo así bien ‘rete’ bonita en plena Plaza de Armas.

El pasado miércoles 16 de diciembre se antojaba para ser un día normal, no obstante, la presencia de helicópteros sobrevolando la ciudad daban cuenta de que no sería así. Y efectivamente no lo fue, resultado de un operativo, que no le pidió nada a aquellas secuencias de las películas de los hermanos Almada, miembros de la Marina dieron muerte a Arturo Beltrán Leyva uno de los capos más importantes del crimen organizado en México en las torres de Altitude, conjunto habitacional que desde su origen fue motivo de polémica y que hoy se erige como recuerdo sangriento del día en que Cuernavaca despertó su nueva faceta violenta.

Para la memoria queda la imagen del cadáver de Beltrán Leyva con los pantalones abajo, su cuerpo desnudo y cubierto por una lluvia de billetes ensangrentados, consumando así un golpe mediático en la tan mentada guerra contra el crimen encabezada por nuestro primer mandatario.

No queda más que esperar lo que sigue. Se menciona ya el aval de otros malhechores a una posible guerra en Morelos por medio de las socorridas narcomantas, mientras tanto sigamos disfrutando de estas fechas decembrinas rodeados de paz y armonía gastando el aguinaldo y a la espera de no quedar en medio de las balas de una guerra que ya no tiene bandos pues ahora todos somos parte de ella, ah y como propuesta para el tren turístico de la Ciudad, llevar a los visitantes a conocer el edificio de Altitude.

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