
Estimados lectores si bien el solsticio del 2012 vendrá acompañado de catastróficas consecuencias para la Humanidad ‘a según’ algunos, el solsticio de este 21 de diciembre ya marcó una nueva fecha histórica y a la vez polémica para México, que por supuesto estoy seguro no aparecerá en los libros de texto gratuitos que muchos de nosotros pudimos leer en nuestras escuelas rurales vespertinas de pueblo (Sic).
Con 39 votos a favor, 20 en contra y 5 abstenciones la Asamblea Legislativa del Distrito Federal aprobó las modificaciones a los Códigos Civil y de Procedimientos Civiles que permitirán que, a partir del año próximo, gays y lesbianas puedan casarse. Por si esto fuera poco, la iniciativa incluye el derecho a la adopción, ¡sí! gracias a esto todos aquellos que han soñado con formar una hermosa familia gay ahora mmm… lo siento omitiré mi opinión al respecto por respeto o pena ajena de quienes tengan semejante sueñito.
Una vez cumplido el plazo legal de 45 días para la publicación de la norma, las primeras bodas podrían celebrarse a partir de febrero y ya me imagino los enternecedores enlaces matrimoniales de 14 de febrero, si, si con todo y los corazoncitos.
Como podrán darse cuenta no soy un entusiasta de este ‘avance’, sin embargo, creo que es políticamente correcto decir en horabuena a los beneficiados.
Dentro de la tragicomedia que per se representa este hecho, quienes ya alzaron la voz desgarrándose las vestiduras es obviamente la Iglesia y algunos partidos políticos que se presumen hipócritamente como autoridades morales y decentes.
Como antecedente es preciso destacar que, el 9 de noviembre del 2006 también en la capital mexicana fue aprobado en lo general el dictamen de la Ley de Sociedades de Convivencia con una amplia mayoría. En aquella oportunidad sólo se permitia a parejas del mismo sexo compartir su patrimonio y otras obligaciones derivadas de la convivencia, tal como lo hace cualquier pareja heterosexual.
La ley, sin embargo, no autorizaba el matrimonio y descartaba toda posibilidad de que puedan realizar trámites de adopción de menores. Hoy por hoy la historia es otra, el Distrito Federal y su moderno wanna be gobierno se convierten en el primer lugar de América Latina que reconoce el matrimonio homosexual y bueno que sea lo que Dios quiera (Sic).

No hay comentarios:
Publicar un comentario