domingo, 14 de febrero de 2010

Mi santo favorito San Marketing y el día de los enamorados


Mis muy queridos lectores, este 14 de febrero conocido por todos como día de los enamorados quiero venerar a uno de mis ‘santos’ favoritos, San Marketing, ese que hace posible que en esta fecha las calles se atiborren de parejas melosas con globos, flores, chocolates, tarjetas, muñecos de peluche y demás artículos que rayan en la cursilería barata (que cabe señalar es todo menos barata en este día) ¡ahhh! pero estoy dejando fuera a aquellos amantes (¿demasiado literal? Sic) que en lo clandestino, dan rienda suelta y disfrutan de su “amor” en motelitos de paso y demás escenarios propios para expresar la pasión que conlleva tan importante fecha.

Seguramente dirán “a este le ha ido mal en la vida y por eso habla así” pero temo decirles que no. A pesar de que su servidor no es la representación misma de la bondad, el amor y cositas así súper lindas, no tengo nada de que quejarme. Este 2010 me tome la libertad de salir (asumiendo el riesgo que conlleva estar rodeado de tortolitos melosos) y disfrutar de un día (y noche ¡auch!) bastante provechoso que no les contaré, salvo mi siguiente recomendación de cine muy ad hoc por cierto.

Hace unos días vi por ahí el tráiler promocional de “El día de los enamorados” http://www.youtube.com/watch?v=8WgZ1EuwYMo título que per se me provocó nauseas de primer grado pero que finalmente me dejó tentar por la cantidad de talento que conforma su elenco y bien por usar como gancho “Del director de Mujer Bonita” con todo y Julia Roberts, lo cual ohh semi error porque si bien no es la gran película es muy cumplidora sobre todo en esa fecha y si se esta bien acompañado.

En esta película conocemos la jornada del día del San Valentín de diferentes personajes estilizados (la mayoría, no todos) y conectados de una u otra forma, ya lo habíamos visto antes en cintas como “Realmente amor” en lo que se conoce como películas coral, como las poesías corales de nuestras primarias rurales vespertinas de pueblo para ser más específico.

La forma del relato de esta historia es complicadita pero podemos decir que básicamente se centra entorno a dos personajes desarrollados por Ashton Kutcher, dueño de un negocio de venta de flores y Jennifer Garner como una maestra, amigos desde niños que muestran sus lados dulces y más atractivos para un público deseoso de soñar con amores idílicos.

Kutcher inicia pidiéndole matrimonio a su novia personificada por Jessica Alba quien acepta, luego cambia de opinión y termina perdiéndose entre tantas cosas, (sí alguien sabe qué fue de su noche de San Valentín con su perro traidor en el hotel que me lo diga por favor). Por su parte Garner tiene la ilusión de haber conocido a un hombre diferente que termina siendo más de lo mismo un encantador infiel, en este caso Patrick Dempsey con un papel de doctor exitoso (pues para no salir de la rutina) que desenmascarado en una escena muy desaprovechada termina cenando solo pizza en el cuarto de un hotel.

Kutcher inicia pidiéndole matrimonio a su novia personificada por Jessica Alba quien acepta, luego cambia de opinión y termina perdiéndose entre tantas cosas, (sí alguien sabe qué fue de su noche de San Valentín con su perro traidor en el hotel que me lo diga por favor). Por su parte Garner tiene la ilusión de haber conocido a un hombre diferente que termina siendo más de lo mismo un encantador infiel, en este caso Patrick Dempsey con un papel de doctor exitoso (pues para no salir de la rutina) que desenmascarado en una escena muy desaprovechada termina cenando solo pizza en el cuarto de un hotel.

En esta película se buscan las posibles combinaciones que pueden ocurrir de relaciones y conflictos, el amor adolescente con tendencia a lo muy estúpido con Taylor Lautner (el lobo de Luna Nueva) y Taylor Swift (la rubiecilla country que se llevo el Grammy al mejor álbum del año) como una pareja de sketch mal pensado, deportista tonto-rubia más tonta y Emma Roberts (Sí, la sobrina de Julia Roberts) y su mal lograda primera vez con el guitarrista desnudo.

En el menú tenemos también el amor geriátrico (Soy de lo peor lo se) con la súper actriz Shirley McLaine y Héctor Elizondo, que si bien le dan cierto toque a la historia quedan cortos ante la avalancha de historias mezcladas, una Katty Bates en un franco desperdicio a su talento, vaya cualquier extra pudo decir esas líneas.

Por otro lado encontramos a Anne Hathaway con un personaje misterioso y bien llevado (aunque limitado por falta de tiempo) acompañada de Thoper Grace (Venom en Spiderman 3) y el dilema de poder sobrellevar el pasado de la pareja. A su vez encontramos a Queen Latifah con un personaje cortito para su nivel, Jessica Biel (súper cuerpazo) y Jamie Foxx como los que no creen en el amor y ven a esta fecha como un fastidio. Sobre estos destacó la fiesta anti-San Valentín con la piñata y la canción I will survive, obviamenteee.

Por otro lado descubrimos a dos personajes que viajan en avión hacia Los Ángeles, Julia Roberts vistiendo una camisola del ejercito y Bradley Cooper (el de las abejas en Caso 39), de ninguno se dice mayor información pero llevan a cuestas el tema más emotivo y polémico de la película respectivamente. Roberts viaja durante 14 horas para reencontrarse por un par de horas con su hijo pequeño, mientras Cooper es la pareja a oscuras de un popular jugador de fútbol americano en vías del retiro interpretado por Eric Dane (uno de los sensuales doctores de Grey Anatomy), mi crítica en este sentido es sobre la escena en que este último sale del closet públicamente fue de aplaudirse pero el reencuentro entre ellos de tan sutil se pierde, si ya habían tocado el tema ¿por qué no llegar a más?

Para aquellos duros de corazón como yo pues véanlo bajo su propio riesgo para los que lloran viendo las películas de Libertad Lamarque adelante, harto lacrimógena para ustedes.



Lo bueno

El talento de la mayoría de los actores

El mejor toque de la película se lo llevó Julia Roberts cuando va en la limusina y pasan por la calle Rodeo Drive y hacen un juego de referencia a “Mujer Bonita” película que la catapultó a la fama, una delicia su risa y su respuesta.

El tema I gotta feeling de Black Eyed Peas como soundtrack



Lo menos afortunado


Son demasiados los personajes, lo que termina por quitarles fuerza a las mejores historias.

El desaprovechamiento de actores de primer nivel

El niño y su encaje con las rosas y la tarjeta

domingo, 7 de febrero de 2010

Baby Jane o la siniestra vejez de la otra Shirley Temple


Hace unos años escuche hablar de una película que reunió el talento de dos grandes del cine hollywoodense, Joan Crawford y Bette Davis que además de ser brillantes en escena compartían un odio mutuo que dio a “Qué fue de Baby Jane” la pimienta necesaria para hacer de esta cinta una referencia obligada para los amantes del cine.

La historia comienza en 1917 y nos presenta a Baby Jane Hudson (Bette Davis), una niña rubia adorable a los ojos del público que triunfa en el mundo del teatro con sus canciones y bailes (cualquier parecido con la legendaria Shirley Temple o con Chispita {Sic} mmm… no es mera coincidencia). Fuera de los reflectores descubrimos que esos risos rubios coronan a un verdadero ‘monstruito’ malcriado que sabe bien el control económico sobre su familia por lo que sus caprichos son ordenes, asimismo, vemos a su opaca hermana Blanche (Joan Crawford) que mira con envidia y resentimiento desde las sombras el éxito de su encantadora hermana.

Robert Aldrich es el artífice de esta película que logró reunir a dos antiguas glorias del cine de Hollywood, verdaderos monstruos de la actuación que en el ocaso de sus carreras regresarían con papeles terroríficos convirtiéndose en soberbios personajes que lograron revivir el esplendor del ayer y marcaron su merecido lugar en la historia del cine para siempre.

Los años pasan y el encanto de Baby Jane termina mientras el talento de Blanche Hudson acapara la atención de la industria del espectáculo y por supuesto la envidia de su otrora famosa hermana. Con los papeles invertidos, las hermanas Hudson comienzan el declive de sus vidas y un espiral de decadencia y locura.
Tras un misterioso accidente (al final de la historia se devela lo que realmente ocurrió pero sin mayor gloria) Blanche queda paralítica y al cuidado de su hermana que con el paso del tiempo se convierte en una muñeca vieja y pintarrajeada que vive aferrada a sus instantes de fama infantil.

Sin duda Bette Davis se roba la película con cada una de sus apariciones. Para la inmortalidad queda la escena en la que frente al espejo comienza a tararear sus viejos éxitos infantiles mientras descubre su propia imagen degradada y demente.
Baby Jane tortura sin piedad a su (aparentemente) angelical hermana y uno llega a sentir compasión por una y pena por la otra pero también nos manifiesta que todo en esta vida implica una amplia gamas de tonalidades, no todo es blanco o negro y que no solo hay bueno a malo de forma absoluta. En “Qué fue de Baby Jane” las apariencias engañan, nada es lo que parece y la ambigüedad está presente. Si bien recomiendo ampliamente esta película reconozco que no es para todo tipo de personas, habrá quien no comprenda y se aburra pero la maestría de ambas actrices es digna de aplaudirse y en lo que a mi toca ya es parte de mi videoteca de películas.

Lo bueno

La proeza de haber reunido a Joan Crawford y Bette Davis
La calidad de sus actuaciones
El trasfondo que lleva consigo la cinta
Los momentos espeluznantes:
La rata y el pajaro en la bandeja de plata para el desayuno
Ver a Baby Jane como una Shirley Temple en ruinas
La muñeca Baby Jane en la silla de ruedas

Los menos afortunado

Lo complicado que es conseguir la película
Haber desaprovechado un desenlace que pudo dar mucho más
La presencia de personajes que sobraban en la trama

Lo malo

La revelación del accidente
El final

martes, 2 de febrero de 2010

Doña Herlinda, su hijo y el ‘muy’ amigo de su hijo: “…Y en medio de nosotros, mi madre como un dios”.

Queridos lectores como se que a muchos les gustan mis críticas de cine (bueno eso espero) aquí les tengo una y se me siguen acumulando…

En esta ocasión quiero compartir con ustedes mi experiencia con “Doña Herlinda y su hijo” cinta de Jaime Humberto Hermosillo, uno de los directores más originales y polémicos del cine mexicano que se ha dado el lujo de tocar temas ríspidos para una sociedad todavía abrumada por la doble moral y acongojada por el qué dirán.

Tomando como base el cuento homónimo del escritor veracruzano Félix Jorge López Páez, Hermosillo dirige esta película que se aleja mucho de un drama y roza más en la comedia y sátira sobre los amores homoeróticos. Para aquellos que están imaginando algo así como “Secreto en la Montaña” de Ang Lee, los invito a que se atrevan a ver lo que un cineasta mexicano ya realizaba a mediados de la década de los 80 en un país como el nuestro. Por cierto, me estoy esforzando por conseguir otra película también de Ang Lee que sí es una delicia porque su ‘secreto en la montaña’ nada más no me emocionó, pero ya les contaré en su momento de cuál les estoy hablando.

“Doña Herlinda y su hijo” combina dos líneas, la que marca lo público y la que nos lleva a lo privado, contraponiéndose e irremediablemente mezclándose. Con esta película se marca una etapa decisiva en la historia cinematográfica mexicana de la homosexualidad al reflejar el estado de la sociedad en los años 1980.

Sus personajes principales, Rodolfo, Doña Herlinda, Ramón y Olga nos llevan por una aventura diferente donde nos muestran las múltiples caras que implica vivir en sociedad, donde la homosexualidad (sin mencionarse abiertamente) convive con las ‘buenas’ costumbres, lo políticamente correcto y la esencia de la familia.

¿Escenas subidas de tono? Las hay, digo para aquellos que busquen el morbo ¿Hombres besándose? Sí y mucho más… pero “Doña Herlinda y su hijo” ofrece mucho más. Recuerdo especialmente la secuencia de la fiesta de compromiso de Rodolfo y Olga cuando los padres de ésta le dicen a Doña Herlinda que su hija es zurda: Ella fantástica como es el personaje contesta: “¿En serio?, ¡Qué cosa tan curiosa! Rodolfo de niño también era zurdo, ‘nomás’ (Sic) que lo enseñé a ocupar muy bien la mano derecha e hice de él un maravilloso ambidiestro”. Y efectivamente es así como ese “maravilloso ambidiestro” vive felizmente su homosexualidad clandestina y dominante con Ramón (por cierto aquí encontramos algunas referencias al estereotipo del macho mexicano que tanto vimos con leyendas como Pedro Infante) y su heterosexualidad secundaria con Olga.

Interesante también resultan los diálogos y actitudes de Rodolfo y Ramón ante la inminente necesidad de ‘cumplir’ con lo que se debe hacer.

Otra secuencia digna de mencionar es la de la boda entre Rodolfo y Olga, matrimonio que dicho sea de paso resulta el escaparate ‘decente’ para resolver lo que la sociedad espera y pues el gustito que mamá necesita. En ésta, el sacerdote dice lo siguiente en su sermón:

“Éste es el único medio moral de fundar la familia, de conservar la especie y de suplir las imperfecciones del individuo que no puede bastarse a sí mismo para llegar a la perfección del género humano. Esto no existe en la persona sola sino en la dualidad conyugal. El hombre, cuyas dotes sexuales son principalmente el valor y la fuerza debe dar y dará a la mujer protección, alimento y dirección, tratándola siempre como la parte más sensible de sí mismo, y la magnanimidad y benevolencia generosa que el fuerte da al débil…” escuchándose con voz en off mientras Ramón (amante de Rodolfo) se retira ante un discurso que evidentemente no le corresponde.

Notarán que estoy dejando cabos sueltos en mi crítica. Sencillo, me gustaría que la vean y opinen por si mismos y que vayan más allá de lo evidente dejando a un lado las apariencias. Ojo con el vestuario y algunas tomas, también tienen cosas que decir en este discurso.

Uno podría esperar diferentes finales pero la película se termina con un retrato, en plano general muy en la onda de la sagrada familia: la madre sentada sonriente (Doña Herlinda fantástica como ya lo he mencionado), Rodolfo de pie a su lado y, al fondo, Ramón, Olga y el niño, sentados (¡ahh! porque todo matrimonio tiene el deber moral de tener descendencia) y la frase (más bien párrafo) que remata “¡Qué hermoso hubiera sido vivir bajo aquel techo, los dos unidos siempre y amándonos los dos; Tú siempre enamorada, yo siempre satisfecho, los dos una sola alma, los dos un solo pecho, y en medio de nosotros, mi madre como un dios!”… hay que ver la película para disfrutar tanto como yo este cierre. Por cierto, lo anterior es un fragmento del poema “Nocturno a Rosario” del poeta (Sic) coahuilense Manuel Acuña. Por último dedico esta entrada a mi buen amigo Jorge con quien vi la película y nos divertimos tanto.

Lo bueno

La forma en la que se aborda el tema gay sin caer en clichés
Ser una película mexicana y el tiempo en el que se realizó
Conocer que éste fue uno de los primeros trabajos de Guillermo del Toro como productor de la cinta.

Lo menos afortunado

El acartonamiento de los actores y la poca fluidez en la mayoría de las escenas.
Los diálogos cortados o demasiado sobreactuados que cortan el hilo a la historia

Lo malo

Lo difícil que es conseguir la película